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Apenas acabado el encuentro Manzano afirmó en la rueda de prensa, que el error arbitral fue lo que decidió el partido. Sin embargo, no fue ni la mitad de contundente que algunos de sus jugadores. Martí dijo que se iba con la sensación de que les habían quitado un punto, mientras que Scaloni se despachó a gusto: "aquí no hay duda que valga. Entiendo que pueda haberlas en otras acciones, pero aquí, no. Y cuando veo estas cosas, ya no sé que pensar". Se refería obviamente a lo que más ha indignado al equipo bermellón, la jugada del segundo gol en el minuto ochenta de partido que firmaba la remontada de los locales, y no a otras decisiones del colegiado como fue la de permitir que Márquez acabara el partido al perdonarle una amarilla de libro, aunque tan inexplicable como la fue la decisión de conceder el gol. Éste vino precedido de un fuera de banda de Puyol, cuyo lanzamiento desde la banda finalizó, tras pasar el balón por varios jugadores, a los pies de Eto'o, que... a ver, alguien podría haberse perdido. Repetimos: la jugada se inicia con un saque de banda de Puyol siendo él quién echó el balón fuera. Sí, es absolutamente cierto, estas cosas pasan. Y pasan, sobre todo, cuando al Barcelona se le está atragantando un equipo cuya última victoria en liga data del 26 de octubre del 2008, es decir, que llevaba nueve jornadas sin ganar. Imagínense la cara que se le quedaría a más de uno si el Mallorca, que lejos de contentarse con el empate seguía hostigando el área culé con pases largos que pillaban a sus centrales descolocados, se hubiera vuelto a adelantar en el marcador: se nos habría privado de una noticia tan grata como ésta. Afortunadamente por allí andaba Velasco Carballo. Retomamos la narración del tanto una vez aclarado el tema de a quién hay que apuntarle el tanto: el balón llega a los pies de Eto'o que intenta marcar desde donde nunca ha marcado. En el momento del chut, Gudjohnsen se halla en posición antirreglamentaria, pero con la complicidad del juez de línea y del colegiado madrileño, aprovecha esa ventaja ilegal para asistir a Iniesta. No contento con esto y a la vez quizás entusiasmado con la celebración del mismo, ya que había sido conseguido por el Vampiro de Albacete, recién recuperado de una lesión, dejó a los mallorquinistas en inferioridad numérica al mostrarle a Josemi la segunda amarilla por un agarrón a éste. Amarilla justa, todo hay que decirlo, pero cuando se ha perdonado lo que se le perdonó a Márquez lo de Josemi era, si acaso, para una pequeña regañita. No obstante, y de esta manera, el Nosferatu Manchego tuvo un partido redondo, de esos que permiten a las televisiones babear con lo extraordinario que son los jugadores del Barcelona. Tampoco era cuestión de que el Mallorca pudiera dar el golpe, que la cosa no estaba clara del todo. Y ya que estamos con las televisiones, cómo olvidar la retransmisión que nos regaló La Sexta. Alguien tendría que levantarle un monumento al ex-payaso Mililkito y sus subordinados por lo que están arriesgando con el fútbol. No nos referimos al hecho de que ésta jornada hayan dado cuatro partidos en abierto -lo nunca visto- sino a que teniendo en cuenta el precedente de su programa "Sé lo que hicistéis...", que ha sido condenado por usar imágenes de Telecinco, algún juez despistado podría clausurar la emisora por entender que están pinchando directamente la señal de otra cadena: Barça TV. Para empezar, retransmiten todos los partidos del Barcelona, todos; para ver al Real Madrid "sin pagar", como dicen los del Marca, hubo que esperar a que jugara... contra el Barcelona. Y para seguir -y esto es lo peor- sus comentaristas hacen que, en comparación, los Boixos Nois parezcan abonados al Bernabéu. Y eso que la tríada barcelonista por excelencia -ya saben: Montes, Salinas y Kiko- quedó para el partido de las diez, pero los encargados de contarnos lo que sucedió a partir de las ocho no les fueron a la zaga. A destacar el papelón que hace Jorge Valdano. El argentino debe estar ahí para cubrir el cupo de madridista, pero que a este paso va a acabar diciendo que el Madrid entrenado por él era una porquería comparado con el Barcelona de la presente temporada... o de la anterior, o de la otra; da igual. Hasta entonces nos enriquecerá con sus conocimientos futbolísticos como el de que el gol es legal porque viene de un contrario o que Martín Cáceres, jugador de la absoluta de Uruguay, era uno de los jugadores argentinos a los que había venido a ver Maradona. Y es que abusar de Borges no es malo para la salud mental; creerse el heredero literario de él, metido a labores de periodista deportivo, sí.
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El enfado del técnico local viene a cuento de la forma en la que el Barcelona consiguió empatar en el minuto 87... ¡contra el Shakhtar Donetsk, nada más y nada menos! A la desesperada, esa banda de futbolistas sospechosos dirigidos por Guardiola se estrellaba una y otra vez contra el humilde conjunto ucraniano que ya veía los tres puntos en su casillero. En un lance del encuentro, Seleznov cayó sobre el césped y su compañero Brandao lanzó fuera el balón para que fuera atendido, lo que no fue necesario porque el jugador se puso de pie inmediatamente. El árbitro ordenó que se pusiera el balón el movimiento y, por supuesto, los jugadores locales esperaron que los culés, actuando según el código de honor que rige los partidos de fútbol, les devolvieran el esférico. Craso error. Como su técnico, no sabían con quiénes se estaban jugando los cuartos. Mientras medio equipo ucraniano movía los brazos exigiendo que les devolviera el balón como era de rigor, Bojan Krkic corrió la banda y metió un pase al área que el portero no pudo atajar. El balón quedó muerto en el área chica y Messi, que había aprovechado que a la otra mitad del equipo ucraniano ni se le había pasado por la cabeza defender porque, cómo podía ser de otra manera, el Barcelona iba a devolverles el esférico, envió el balón entre los tres palos sin oposición alguna. El serbio-español ha justificado no haber actuado como un caballero en el hecho de que no se había enterado de que el Shakhtar hubiera enviado el balón para que uno de ellos fuera atendido. Es posible: el pasado sábado, pese a que el árbitro paró el encuentro durante diez minutos, ni él ni sus compañeros se enteraron del lanzamiento de bengalas. Igual se creía que los jugadores que movían los brazos de manera estentórea estaban bailando alguna danza autóctona. El conjunto local quedó absolutamente descolocado y el Barcelona no tuvo mayor problema en conseguir el tanto de la victoria, también obra de Messi, en el minuto 94. Como los colegiados sigan prolongando el partido hasta que el Barça marque algún día vamos a ver el pitido final mientras nos desayunamos los churros. El
Barcelona celebró su victoria ante el Shakhtar como si le hubieran ganado
la final de la Champions al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Bueno,
más apropiado sería decir que la celebró como lo hubiera hecho el
Torpedo de Calasparra tras obtener el mismo resultado en ese mismo lugar y
contra ese mismo equipo. Y es que hay gestos que delatan la auténtica
grandeza de algo o alguien por muy creido que se lo tenga. Por ejemplo, el
hecho de que Guardiola "primase" a sus jugadores invitándoles a
cenar tras este grandioso éxito -que quedará grabado con letras de oro
en los anales del club catalán- arroja mucha luz sobre el por qué se
recurrió a una trampa como la descrita para hacerse con los tres puntos.
Y es que donde esté un buen ágape, que se quite la deportividad, el
señorío, la caballerosidad o el "seny". Tras celebrar los
tantos con los violentos, y no devolver el balón que el contrario había
lanzado para que atendieran a un compañero y encima marcar un gol,
estamos deseosos de ver el siguiente monumento a la deportividad de los
Bojan, Messi y compañía. ¿Serán capaces de superar lo visto en estos
dos últimos partidos? Es difícil, pero no hay nada imposible para el
"mescunclú". |
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Se adelantó el Español gracias a un gol de Corominas en el que por lo sucedido después se está aplicando una especie de "ley de la compensación mediática" a la inversa, es decir, como los errores arbitrales beneficiaron al Barça, hay que buscar una polémica que permita justificarlo con otro error previo a favor del Español. Así, se está queriendo ver una falta previa sobre el pelado guardameta azulgrana que no existió. Es cierto que Luís García roza al cancerbero visitante cuando este intenta atajar el balón que le llegaba por alto, pero el contacto no sólo es insuficiente para estorbar la labor del portero, sino que se produce porque el delantero perico había sido empujado a su vez por Pujol. Sólo Valdés tuvo la culpa del error que se tradujo en el primer tanto del encuentro. Hasta entonces, y también a partir de ese momento, el Español se mostró inferior al Barcelona. Pero a su vez, el equipo de Guardiola constató lo que cualquiera puede ver, esto es, que no pasan de ser una banda incapaz de perforar el marco contrario tal y como confirman todos los partidos que lleva jugados hasta el día de hoy, exceptuando el que le enfrentó al Sporting, conjunto que cuenta sus encuentros por goleadas en contra. Quizás parte de la culpa la tenga el propio Guardiola, obcecado en una política de rotaciones hasta el extremo de reconocer que "cambiaría jugadores cada dos minutos", algo que no nos extrañaría llegar a ver si tenemos en cuenta la forma tan "sui generis", por decirlo suavemente, en que los árbitros aplican el reglamento al F.C. Barcelona. Hasta que llegue el momento, no hay de qué preocuparse, porque la pieza fundamental no podría cambiarla ni aunque quisiera. El club ha sumado, con los tres de ayer, diez puntos. Pero lo que es ganar, ha ganado sólo seis: la victoria ante el Betis fue posible gracias a que no se sancionó un clamoroso penalti sobre Sergio García; la que obtuvo en el derbi fue a costa de esquilmar al Español. En condiciones normales, el Barça estaría viviendo una crisis y su entrenador a punto de perder la cabeza por el más que evidente fracaso de su proyecto. Acabará consolidándose -o no- pero mientras tanto las sucesivas dádivas arbitrales ayudan a sostener el edificio. Lo que sucedió ante el Betis y el Español, así como lo que tememos seguirá sucediendo en posteriores jornadas, tiene un valor que va mucho más allá de los puntos regalados: proporciona confianza para experimentar con el equipo hasta que se consiga un sistema y una alineación más o menos válida. El Barça juega con red. La primera señal de aviso para la afición local llegó en la prolongación del primer tiempo, cuando Medina Cantalejos le señaló a Nené el camino de los vestuarios tras enseñarle la segunda amarilla demostrando, una vez más, la doble vara de medir que usa el colectivo arbitral. Durante la segunda mitad, por ejemplo, Messi realizó hasta tres faltas consecutivas, alguna de ellas dañando seriamente al rival, sin que el colegiado le sancionara por reiteración. El Español quedaba así con diez y obligado a mantener el resultado de 1-0. Pese a todo, la impotencia del Barça para marcarle un gol a Kameni provocaba hilaridad. Cuando el partido enfilaba su recta final, los Boixos Nois hicieron acto de presencia. La peña ultraviolenta lanzó hasta siete bengalas contra las gradas ocupadas por aficionados españolistas. Tres cayeron directamente sobre la multitud, la restantes sobre las lonas que cubren parte de los graderíos con el consecuente riesgo de incendio. No fue una acción descontrolada o espontánea producto de la frustración por el inminente triunfo de sus rivales capitalinos: desde su web habían llamado a despedir a los periquitos "como se merecen", y ya el año pasado habían lanzado bengalas en el estadio. Lejos de intervenir, los cuerpos y fuerzas de seguridad que rodeaban a los salvajes azulgrana, se limitaron a contemplar el espectáculo, de tal suerte que a los agredidos seguidores sólo les quedó la opción de huir. Fue eso lo que motivó que Medina Cantalejo parara el partido en el minuto 68 y hasta el 76: el riesgo de que el césped sufriera una invasión. Habría que depurar responsabilidades. ¿Por qué el Español consiente que entren en su estadio este grupo de seguidores culés que, además, han llamado a la guerra desde su web? ¿Por qué aquellos supuestamente encargados de velar por la seguridad de los asistentes no actuaron? Y no es la primera vez que la inacción caracteriza a éstos cuando los Boixos hacen de las suyas. Es cierto que, teóricamente, este grupúsculo independentista -que defiende la secesión de Cataluña del resto de España, a la que ven atrasada respecto a su región, que sitúan al nivel de las naciones nórdicas y que sin embargo, en no pocas ocasiones, convierten los partidos de su equipo en algo que sólo puede verse en los países más tercermundistas y subdesarrollados- ha sido expulsado del Nou Camp, que son rechazados por directivos y jugadores, que no son queridos por el Barcelona. Pero entonces, ¿cómo se explica que el acabado Henry, tras empatar en una jugada debida sólo a la fortuna, tras recoger el balón rechazado por Kameni y que rebotó en un defensa blanquiazul, se vaya al córner más cercano a la peña radical junto a Bojan y Piqué, celebrando el tanto mientras miraban a quiénes habían lanzado las bengalas? Algo que inevitablemente incitó un nuevo espectáculo pirotécnico de los salvajes. Y en el gol de la victoria, lo mismo. La Comisión Antiviolencia debería enfrentar esta actitud vergonzosa, pero estarán demasiado ocupados sancionando a los jugadores que se quitan la camiseta cuando celebran un gol. Porque cuando Medina Cantalejo anda por medio, que el Barcelona no se lleve la victoria es tan irreal como que el sol no salga al día siguiente. El colegiado prolongó el encuentro tres minutos, el Barça marco su segundo tanto en el 95. Sí, han leído bien: dos minutos por encima de la prolongación, algo que no tiene ninguna explicación excepto por el hecho de que el conjunto de Guardiola no era capaz de marcar. Al final fue el colegiado quién lo hizo al pitar un penalti que nadie vio, ni siquiera el entrenador culé. Y cuando decimos nadie, es nadie, ni el juez de línea que estaba mejor posicionado. Cuando los locales advirtieron al árbitro que hablara con su asistente, éste se limitó a señalar, con una actitud chulesca, que le daba igual, que él lo había visto y lo pitaba por sus atributos masculinos. Otra cosa respecto a este tipo de acciones y las consecuencias que conllevan. Los presidentes y entrenadores, que no son tontos y saben que el resultado no se puede cambiar, que conocen cómo funciona el arbitraje en España, intentan sacar partido para el siguiente encuentro para que les devuelvan lo que les han quitado o, al menos, para que el colegiado de turno sea más estricto con su rival. Casualmente, esta temporada el siguiente rival después de la apisonadora cule-arbitral es... el Real Madrid. Ayer, el actual campeón de Liga salvó los tres puntos "in extremis" gracias a un tanto de Van Nistelrooy en un encuentro que había empezado dominando claramente pero que se había torcido con un penalti y una expulsión, y que vio peligrar no sólo por jugar en inferioridad numérica tras haber perdido su ventaja, sino por la tendencia del colegiado a pitarle todo a los "merengues" a la vez que se mostraba más suave con las entradas de los sevillanos. ¿Qué pasará cuando los esquilmados sean clubes caracterizados por su antimadridismo como el Valencia o el Atlético de Madrid? Habrá que observar con lupa cómo se arbitra al Madrid en su duelo contra el Español para comprobar si los estamentos que dirigen el fútbol español están dispuestos o no a que los de Guardiola firmen otro año en blanco o a que los de Schuster consoliden un ciclo.
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Hoy, De Juana Chaos goza de su merecida libertad paseando por las calles de
Dublín mientras las autoridades le
siguen buscando. En la capital de la verde Eire prosiguen sus
esfuerzos por la paz
mundial, y es algo que no soporta el represor estado Español.
Fuera de sus garras el inocente acosado por organizaciones
ultraviolentas, los jueces españolistas han encontrado en
Oleguer una víctima propicia para verter sus frustraciones. El jugador
del Ajax, que pese a la distancia que separa esa tierra
de promisión de su Cataluña de los amores, no ha cejado en su
lucha por verla liberada del yugo opresor, podría ser condenado a dos
años de cárcel por su participación en un enfrentamiento el
23 de septiembre de 2003 entre jovenes solidarios y los perros policías
de la burguesía explotadora. Daban la una de la madrugada cuando
doscientos jóvenes libertarios estaban disfrutando de su tiempo de asueto
en el "Bar Berma", sito en la localidad de Sabadell. El jolgorio
que suele acompañar a este tipo de celebraciones no gustó a los vecinos,
que prisioneros del sistema de explotación capitalista se ven obligados a
madrugar para alimentar la maquinaria de la sociedad de consumo.
Envidiosos de que haya alternativos que no están dispuesto a entrar en
ese juego, telefonearon a los cuerpos de represión, quienes hicieron acto
de presencia. Si éstos, ni la posterior presencia del alcalde y dos
concejales, consiguieron que se disolviera la manifestación de la alegría.
Al final, los jóvenes libertarios obedecieron a la única autoridad
reconocida, esto es, el dueño del bar, y procedieron a marcharse a su
casa... perdón: procedieron a marcharse a casa de sus padres o a algún
edificio que hubiera sido expropiado por los voluntariosos zagales. Todos,
menos once, los más comprometidos, entre los que se encontraba Oleguer, y
que decidieron ejercer su derecho a expresarse ante las autoridades. Así,
quemaron contenedores para protestar por la privatización del servicio de
recogida de detritus y arremetieron contra los vehículos estacionados,
culpables -quién osará negarlo- del calentamiento global, mientras
coreaban vivas a la asociación cuyo fin es la libertad de Euskadi entre
las que insertaban mensajes sobre la supuesta profesión de meretriz
mediante la cual las madres de sus adversarios se ganarían el pan y la
sal. Las
autoridades represoras no entendieron esta manera de expresarse, o quizás
la entendieron demasiado bien, y actuaron dispuestos a que el mensaje no
se extendiera, lo que podría poner fin a sus privilegios. En la refriega
entre los perros uniformados de los opresores y los jóvenes
comprometidos, Oleguer intentó mediar lanzando una piedra contra uno de
éstos. Se trataba sin duda de un mensaje: la piedra simbolizaba la tierra
catalana que unía a ambos, iguales pese a la diferente función social
que estaban ejerciendo aquella noche. Pues bien, lejos de agradecer el
detalle, las mal llamadas autoridades (al fin y al cabo, a diferencia del
dueño del local, no se pagaron ni un cochino "calimotxo", y por
tanto no había respeto que valiera con ellos) denunciaron al jugador por
agresión. Tres años después, la fiscalía burguesa ha pedido dieciocho meses para los participantes en esa fiesta espontánea, excepto para Oleguer y dos camaradas más, para los que se ha pedido dos años. El jugador del Ajax también estaría obligado a pagar al policía que recibió su solidaria pedrada una multa por valor de 450 euros burgueses y capitalistas. Nos abstenemos de comentar la injusticia que tal decisión acarrea, porque salta a la vista. Al menos nos queda el consuelo de que, al carecer de antecedentes, el intelectual independentista no irá a prisión. Esperamos que esta sea la última desgracia que le acontece al futbolista ocupa en el presente año, que comenzó con una lesión, siguió con la caída del Barça en picado, continuó con la victoria de la selección española en la Eurocopa y acaba con su posible condena que, pese a suponer la oportunidad de intimar con otros individuos perseguidos por el Estado opresor durante dos años, no es algo que el jugador esté deseando. Para que nos vamos a engañar.
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Pues bien, ¿saben cuánto tiempo tardó el Real Madrid en igualar ese resultado?: menos de una hora. Antes de que se cumplieran los primeros quince minutos de la primera parte, el Sporting había recibido una goleada similar en el césped del Bernabéu. Si el resultado no fue más abultado se debió a que tras el séptimo tanto, los madridistas consideraron que ya se habían ensañado suficiente con los asturianos, y que había llegado la hora de pensar en su próximo rival europeo, el Zénit de San Petesburgo. Por su parte el Villarreal, actual líder de la competición, se frotaba las manos ante su visita a Gijón. Y es que pese a quién pese, la Liga del Sporting todavía no ha comenzado. Lo hará después de su enfrentamiento con los castellonenses, entonces empezará pelear por la permanencia contra aquellos equipos que se la disputen o bien contra rivales cuyas aspiraciones estén en alcanzar un puesto cómodo en mitad de la tabla, es decir, equipos asequibles. El
espectáculo que el Madrid desplegó en el Bernabéu -con goles de bella
factura entre los que destaca el de tacón conseguido por Rafael Van der
Vaart- frente un equipo tremendamente inferior y entregado desde que
encajó el primero, habría bastado para provocar un "coitus
interruptus" al aficionado culé al que habían hecho creer que
ligarse a Betty la Fea era lo mismo que si la esposa del mencionado
jugador holandés te invitara a un crucero en un yate de lujo por las
islas del Egeo. Si no fue así, hay que agradecérselo a los jugadores
barcelonistas, que se preocuparon de adelantarle la desagradable sorpresa.
Y es que apenas una hora antes de que el Madrid dejara bien claro que
meterle seis al Sporting no tenía mérito alguno y que se podía
conseguir superar hasta jugando contra once, el Barcelona se dejó empatar
un encuentro en el que se había ido al descanso ganando por dos tantos a
cero. No le había dado tiempo a los comentaristas del partido -da igual
la emisora, en cualquiera estaban ya elevando a Keita y Touré Yaya a la
categoría de Essien y el Makelele de sus mejores tiempos o una atrocidad
semejante- a aclararse las gargantas para seguir vendiéndonos la mula
torda, cuando el Betis empezó a acogotar al Barça y al público del Nou
Camp. En apenas quince minutos, el equipo sevillano acortaba distancias, y
siete después un remate picado de José Mari superaba a ese Risto Mejide
que ocupa la portería culé. Se mascaba la tragedia y ya se le habría
atragantado en el gaznate a los aficionados azulgrana si el de siempre, el
que nunca falla, es decir, el árbitro, no le hubiera escamoteado un
clamoroso penalti al Betis, el cometido por Martín Cáceres sobre Sergio García.
En efecto, Daudén Ibañez volvió a demostrar ante todo el mundo que el
Barcelona es un equipo mimado por el estamento arbitral. Si el Betis se
hubiera puesto por delante habría dejado en nada el gol churresco que
anotó Gudjohnsen cuando faltaban diez minutos para el pitido final. Así,
así, así gana el F.C. Barcelona. Afortunadamente, para los que aman el
Deporte Rey, el Real Madrid les quitó el mal sabor de boca que dejan las
victorias pírricas y con ayudas arbitrales gracias a sus siete goles de
calidad y fantasía, entre los que destacan el hat-trick de Rafael Van der
Vaart. Para los otros, a los que hasa hoy vivían de una orgía ficticia,
les queda un gatillazo que esperemos dure hasta después del derbi. |
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Los experimentos de Pep en plan doctor Bacterio fueron posibles gracias a la patética entrada que registró el Nou Camp en su estreno liguero: poco más de medio aforo. Teniendo en cuenta que en la previa había reconocido su temor a salir "hostiado" en caso de derrota fue una motivación nada desdeñable. Al menos los pitos y pañuelos con los que fue despedido se hicieron notar menos. Y es que si bien es cierto que el Racing sólo disparó una vez a puerta -aunque eso sí, con un acierto del cien por cien- mientras se dedicaba el resto del partido a contener las inocentes acometidas de los locales, no lo es menos que en el tramo final las oportunidades cayeron del lado de los santanderinos. Dos aproximaciones al área de los de López Muñiz hicieron que la zona pélvica del público se elevara hasta la altura de la nariz; imagínense a la altura de qué prenda de vestir quedó lo que está un poco más abajo de dicha zona. Entre la lluvia, el rocoso juego de los racingistas y el acongojo por el resultado, el público apenas pudo disfrutar del los estrambóticos aspavientos del técnico culé, quién parece empeñado en ser el único protagonista de los reportajes que en televisión dedican a las curiosidades de los partidos. En estos tiempos de crisis, algún avispado miembro de la junta culé debería proponer conectar al técnico un cable de tensión eléctrica para aprovechar la energía eólica que generan sus brazos en continuo movimiento. Daría para la iluminación del estadio y algunos barrios adyacentes. Las modificaciones que realizó durante el partido también merecen nota: eran más propias del niño que anuncia la colección de cromos oficial de la Liga que de alguien que (supuestamente) tiene el título de entrenador profesional. Como el equipo no marcaba, Pep se dedicó a meter más delanteros. Cuando se adelantó gracias al gol de Messi, primero en liga 160 minutos después de su inicio, y el Racing empató cinco minutos después, más delanteros. No sacó a Henry porque no había sido convocado en vista al enfrentamiento contra los portugueses, no salió el propio Pep porque no es delantero. Aún así, fueron incapaces de conseguir ese segundo tanto. Si algo bueno puede sacarse de todo esto es el que Guardiola ha conseguido un equipo compensado: son tan malos arriba como atrás. En
fin, que los ochenta millones invertidos en esta plantilla se han
traducido en un sólo partido oficial ganado, el de la ida de previa de
Champions frente al Wisla de Cracovia. El resto se salda con la derrota en
Numancia, el empate de ayer en el Nou Camp en Liga. El de la Copa de
Cataluña no lo contamos porque al fin y al cabo vale menos que el Torneo
de la Galleta, aunque también es verdad que en ese partido pudimos ver
el primer gol del Barcelona producto de una jugada desde Dios sabe
cuándo. Es una excelente estadística para un equipo que quiera eludir el
descenso, es decir, que como sigan así las cosas, el año que se le
prepara a Laporta va a ser calentito, calentito. Pero no pasa nada. Tal y
como recordaban los comentaristas de la fiel Sexta, la última vez que el
Barcelona comenzó una temporada con un bagaje tan espectacular como la
que lleva en ésta, se proclamó campeón de Liga marcándole cinco goles
al Madrid en el Bernabéu, lo añadido al hecho que Piqué recuerda muchísimo
al Cruyff del Ajax, es un argumento incontestable. ¿Que sólo llevan un
punto de seis? Nada, nada. ¡¡Al loro!! Que no estamos tan mal. |
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Gracias
también por la forma en la que han sido apeados. Al F.C. Barcelona le
tocaba enfrentarse en la eliminatoria a partido único (al parecer, la
semifinal) al todopoderoso Sant Andreu. Por si no fuera bastante el
poderío del contrario, Guardiola sólo contaba con cinco jugadores por
los compromisos que el resto tenían con sus selecciones. Y no por si esto
no fuera suficiente, el partido se jugaba en un campo de césped
artificial. Un cúmulo de adversidades que no movían al optimismo en una
competición temida por los equipos catalanes de primera, que se
las ven y se las desean para superar a rivales teóricamente más
pequeños, y que movieron al técnico Pep Guardiola -cuyo "Baile
en los Pajaritos" sigue provocando comentarios de asombro- a jugar
con poco más que los suplentes del filial. Teniendo en cuenta la ilusión
que en localidades como la del antiguo municipio de Sant Andreu de
Palomar, actual distrito barcelonés, provoca ver a su equipo de Segunda B
jugar contra un grande, y más si éste es el club catalán por
excelencia, el partido se presentaba como una ocasión idónea para
extender el barcelonismo y, cómo no, acrecentar el sentimiento de
"selección oficiosa de Catalunya" que pretende generar el club
presidido por Laporta. Pues ni una cosa, ni la otra. Los jugadores del
filial del Barça fueron abucheados y pitados por los aficionados locales
desde que su autobús hizo acto de presencia en las inmediaciones del
estadio. Al las iras del respetable no escapó ni el presidente Laporta,
cuya hipotética carrera política -en algún partido antiespañol, por
supuesto- podría verse perjudicada ante desplantes como éste. El único
que se libró del chaparrón fue Guardiola, que no vio necesidad de acudir
a un encuentro que consideraría como de mero trámite y envió en su
lugar al exmadridista Luís Enrique. La actitud soberbia no dejó de
pasarle factura y dio como resultado su primera (de muchas, esperamos)
eliminación de un torneo por tres goles a uno a favor del Sant Andreu. El
encuentro se salda con una eliminación de la competición catalana por
excelencia, una ofensa a los catalanes seguidores del Sant Andreu y la
primera derrota de Luis Enrique en un partido oficial (o lo que sea) con
el primer equipo. Que a nadie extrañe que hasta los que han vestido los
colores azulgrana echen
pestes de la entidad. Como decíamos: gracias, Barça. |
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De
hecho, el técnico azulgrana fue el principal foco de interés del
encuentro, no sólo por ser su primer partido de Liga, sino porque ante el
espeso juego de sus pupilos, que tras el tanto de Mario en el minuto doce
de partido se hundieron cada vez más en la impotencia a medida que
pasaban los minutos, el histriónico comportamiento de Guardiola hizo las
delicias de todos los espectadores. Guardiola, quién como es sabido no
hace mucho fue definitivamente exculpado de la acusación de haber
consumido sustancias dopantes durante sus años de jugador, estuvo
sospechosamente acelerado, aunque es más que probable que se debiera a lo
que veía en el terreno de juego antes que a cualquier otra causa. El caso
es que se movió más que todos sus jugadores juntos, quiénes intentaron
una y otra vez derribar la defensa numantina, bastante inexpugnable como
está mandado. Messi, que ya ha sido extraoficialmente designado como el
jugador de la Liga antes de que se hubiera jugado un sólo partido,
demostró que el día que Walt Disney quiera realizar una película con
imágenes reales de sus ardillas Chip y Chop han de contar con él. El
otro papel protagonista para Eto'o y que se lo repartan como quieran. El
que junto al Kun Aguero y Gago -cosa que algunos olvidan- ganó la medalla
de oro la pasada olimpiada se dedicó durante la mayor parte del encuentro
a corretear como el mencionado mamífero por el terreno de juego ya que la
falta de ideas de sus compañeros les obligaba a entregarle una y otra vez
el balón para ver si se obraba el milagro, pero siempre con el mismo
resultado: darse de bruces contra una barrera de defensores sorianos.
Incluso al final, en una simpática jugada, estrelló el balón en el
larguero a lanzamiento de falta, quizás para ver si de éste caían
bellotas, avellanas o nueces, algo que curiosamente también hizo Eto'o en
el primer tiempo. Lo dicho: que los de Disney no le pierdan la pista a
estos dos. Y ya de paso, que los de Warner hagan otro tanto con Guardiola
por si también quieren hacer una película con actores reales, en este
caso del Demonio de Tasmania.
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El fútbol catalán -y aquí incluímos aquellas regiones adyacentes que, por razonables motivos históricos y culturales forman parte de la "Gran Catalunya"- debe ponerse de pie, hacer una reverencia y despedir con un largo y sonoro aplauso a este insigne personaje en cuya figura se mezclan a partes iguales la calidad futbolística y el compromiso con las causas justas y humanitarias. Todavía recordamos cómo saltó a la palestra para denunciar la sistemática violación de los derechos humanos fundamentales de De Juana Chaos, el inocente asesino de veinticinco opresores de las libertades de Euskadi, que se vio obligado a seguir una huelga de hambre para evitar que su condena fuera ampliada hasta la salvaje cifra de ocho meses, día más día menos, por cada muerto que llevaba a sus espaldas. La junta presidida por Laporta no puso ningún reparo en que el solidario jugador usara las instalaciones e imagen del Barça para lanzar su denuncia contra la inhumana justicia española. Pero no fue este el punto álgido del periplo intelectual del pensador nacido en Renom, Sabadell, hace veintiocho años. Prolífico autor, Oleger deja obras sin las que es imposible entender lo acontecido en Cataluña y el F.C. Barcelona (valga la redundancia) durante los últimas años. Entre ellos destaca "Camí d'Ítaca", texto semi autobiográfico en el que, a través de una serie de entrevistas con su amigo y también enemigo de las injusticias Roc Casagran, recoge sus pensamientos. El resultado sólo puede equipararse, salvando las distancias, con el "Libro del desasosiego" de Fernando Pessoa, distancias que se decantan a favor de la obra que recoge lo mejor de la actividad cerebral de Oleguer. No podía ser de otra manera, ya que mientras que lo más emocionante que le sucedió al poeta Portugués fue trabajar de contable, Oleguer ha protagonizado hasta peleas en bares contra las fuerzas del orden, lo que ha tenido como consecuencia el ser llevado ante el juez (aprovechamos para recordar que, como se demostró en el caso de De Juana, la justicia española es inflexible y ni siquiera permite que unos libertarios ocupas y nacionalistas arrasen un local nocturno que existe gracias a las copas que ellos pagan, o se lleven por delante el mobiliario urbano, también costeado por sus impuestos). Aparte de una vida más intensa, Oleguer supera a su antecedente en lo puramente literario. Baste como ejemplo la manera en la que hace referencia al atentado de ETA que costó la vida al entonces presidente del Gobierno, Carrero Blanco: "Carrero Blanco ganó el concurso de salto de altura". Sublime a la par que sobrecojedora metáfora por su inaudita originalidad. Jamás se había visto algo así. La lectura de "Camí d'Ítaca" es además imprescindible por la luz que proyecta sobre ciertos hechos de la Cataluña del siglo XX. Gracias a Oleguer nos enteramos que las tropas franquistas entraron en Barcelona subidas en tanques, algo que a los barceloneses de entonces se les había pasado por alto, y eso que se contaron por cientos de miles los que salieron a la calle a recibir al ejército del llamado bando nacional. ¿En qué momento realizó Oleguer tan impactante descubrimiento? Cuando recorría la diagonal subido al autobús que llevaba al equipo campeón de Liga: "Nos habíamos convertido en un ejercito de alegría (por el Barcelona) que finalmente podía hacer frente a aquel golpe bajo (la invasión de Barcelona por el ejército de Franco). Nos imaginaba parando sin problemas la embestida de los tanques, contestando con himnos sus balas, respondiendo con risas la ira fascista de aquellos militares. La Diagonal era terreno nuestro y los tanques iban reculando a medida que nos acercábamos. El país entero hacía presión contra los que 66 años atrás habían aplastado a nuestro pueblo". Y es que hay genios que nunca descansan. Mientras a algunos el alcohol les empuja a insultar a uno de los equipos y a la ciudad de Madrid, a otros les agudiza la perspectiva histórica. Unos ven "cabrones" y otros "tanques". Su
compromiso social explica en gran medida que nunca optara al FIFA World
Player o al Balón de Oro pese a que, como demuestra su actuación en el
caso de De Juana Chaos, fuera un artista en eso de tocar las pelotas. Sin
embargo, resultó galardonado con el premio President Companys por su
apoyo a las selección deportivas catalanas o, mejor dicho, a que estas
pudieran disputar competiciones internacionales, y que no han recibido
jugadores como Maradona o Pelé. Pero no todo han sido alegrías en su
vida. Si en lo deportivo los dos últimos años no han sido como para
tirar cohetes, en lo personal ha tenido que llevar la cruz de su
solidaridad con las clases más bajas de la sociedad. A la carga de ser
millonario y no repartir su suculento sueldo entre sus colegas ocupas se
han sumado las chanzas de sus compañeros de trabajo y la incomprensión
del resto del mundo del fútbol, sobre todo de elementos reaccionarios
como Salva Ballesta, quién no dudó en referirse a él como "mierda
de perro". Vista su obra vital, de la que sólo hemos podido
hacer un somero repaso, estos malos años no justifican que el Barcelona haya decidido prescindir
de los servicios del ídolo de las masas oprimidas, que además aportaba un toque étnico-político al conjunto de la plantilla.
No acabamos de entender cómo es posible que el Ajax se haya hecho con sus
servicios por tres millones de euros mas dos por objetivos, pero si tenemos en cuenta que allí está legalizado el consumo
de marihuana, nos empezamos a hacer una idea. |
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Si
no puede ser considerado como tal chollo es porque el Manchester City
había realizado una oferta mayor, en torno a los treinta millones, pero
el jugador ha conseguido salirse con la suya hasta el último momento. Y
es que de un tiempo a esta parte, el Barcelona se ha convertido en algo
con menos seriedad que el Corral de la Pacheca, tal como demuestra el
hecho de que un club de Uzbekistán "toque"
a sus jugadores. Cuando equipos con nombres como Kuruvchi
y pertenecientes a ligas de países asiáticos que nadie es capaz de
situar en un mapa te tratan de tú a tú, tu prestigio está por los
suelos. Claro que igual esto es lo que pasa cuando vas por el extranjero
hablando de repúblicas catalanas imaginarias, que alguien puede
creérselo y pensar que se halla en aquella región, que en los últimos
tiempos ha sido un nido de repúblicas, e igual se piensan que el estado
del club azulgrana linda con la frontera de Azerbayan. Entonces sí es
normal que equipos de países de quita y pon te toquen los jugadores y
otras partes más sensibles. Volviendo al asunto de Ronaldinho, al club le
interesaba enviarlo a Inglaterra, al jugador le interesaba recalar en el
Calcio. Pues a Italia que se va y en torno a diez millones que pierde el
Barça. Eso sí, el jugador también ha perdido unos cuantos kilos -nos
referimos, obviamente, a "millones"; de los otros kilos va a ser
difícil que pierda pese a la conocida obsesión de los italianos por la
preparación física-. Para empezar, el 15% que le correspondía de su
traspaso, una cantidad que es fácil suponer que los italianos pagarán
igualmente, pero que se llevará el Barcelona. Pero cómo no estarán las
cosas por allá arriba para que el jugador haya que su sueldo sea
sensiblemente inferior al que cobraba en el Barça. O sea, que paga par
poder irse. Lo nunca visto. Ahora a esperar cómo se resuelve el caso de
Etoo. Desviaremos la atención del enfrentamiento entre el Manchester y el
Real Madrid por Ronaldo Cristiano para atender a otro choque de colosos
futbolísticos, el Barcelona y el Kuruvchi,
en la pugna por Samuel Eto'o. |
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No
obstante habrá que esperar cómo va a dar el portazo de despedida el otro
mega crack del equipo, quién, según ha publicado el diario Marca,
amenaza no ya con romper el contrato, sino con no tomarse la molestia ni
de acercarse por las oficinas del club a despedirse. En efecto, quién
fuera elevado a los altares tras llamar "c***ón" al Real Madrid
durante la celebración del título de Liga, demostrando que en esa
entidad no saben ganar por mucho que valga como excusa lo poco
acostumbrado que están a ello, habría dicho a sus íntimos que no
volvería al Barça ni aunque se lo pidieran "de rodillas", un
repentino cambio de actitud de alguien cuya implicación llegó a ser
elogiada por propios
y extraños.
Mientras que el tiempo de espera para ver si los pocos directivos culés
que quedan se van a pelar las perneras del pantalón camino de
peregrinación en un último intento para que su empleado desista y no
reduzca aún más su caché es de una semana, la amenaza de Ronaldinho -no
podía ser de otra manera- es mucho más gorda, ya que podría
materializarse mañana mismo. Y es que el hijo más célebre de doña
Miguelina finaliza sus vacaciones y ha de ponerse a trabajar para el club.
Al parecer sí hará acto de presencia en el primer entrenamiento de la
pretemporada, otra cosa es el para qué. ¿Conseguirá que el club le de
permiso para ir a la Olimpiada? ¿Se irá aunque no lo tenga? ¿Firmará
su finiquito? Intriga. Al camerunés le queda todavía una semana de
vacaciones, dado que ha disputado algunos encuentros con Camerún Así que
de aquí a siete días, nuevo culebrón con el africano haciendo el papel
del protagonista. Mejor, así disfrutamos el doble. |
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Según el comunicado conjunto que ha leido Vicens, esta cadena de dimisiones ha venido motivada por el hecho de que el presidente y el resto de la directiva no compartía su punto de vista sobre el resultado de la votación del domingo, que para ellos exigía "un cambio sustancial e inaplazable". Es decir, la dimisión de Laporta para que el propio Vicens, con Soriano como mano derecha, se hiciera con las riendas del club. Cómo personajes como Ingla o Soriano, que llevan con Laporta desde su elección en el 2003 y algo de responsabilidad tendrán en la gestión de la actual Junta, iban a ser quiénes sacaran al club de la crisis a cuya formación ellos mismos han colaborado, es todo un enigma. Es una pena que no se hayan salido con la suya, porque seguro que Soriano nos lo explicaba con uno de sus conocidos "power points". Pero
la cosa no acaba aquí. Mientras el culebrón del verano para otros clubes
consiste en intentar fichar al mejor jugador del mundo, el del Barcelona
consiste precisamente en eso, en un culebrón de traiciones, intereses y
puñaladas traperas que hacen que la mansión de Falcon Crest parezca la
casita de Pin y Pon. Laporta y sus diez fieles pondrán su cargo a
disposición de la próxima asamblea de compromisarios, que debe
celebrarse antes de dos meses. Hasta entonces Laporta
podrá seguir buscando el apoyo de los socios a base de fichar a cracks
como Hleb, un suplente del Arsenal por el que ha desembolsado 18 millones
de euros. No dirán que no es una excelente manera de llevar una campaña
para ganarse el voto de los compromisarios. Seguro que el eufórico
técnico del equipo británico hasta presta su imagen. Qué mejor forma de
convencer a los aficionados al fútbol que unos carteles con el sonriente
rostro de Wenger, de contrastado prestigio en los banquillos,
diciendo algo así como "Voten a Laporta, ¡yo lo haría!". Pero
no hará falta hacer nada siempre y cuando los socios demuestren tener algo de sentido
común. Porque ¿quién en su sano juicio daría puerta a Laporta cuando la
temporada estuviera a punto de iniciarse? Lo lógico es dejar el proyecto
que encabeza Guardiola en manos de quién lo ha construido, entre otras
cosas porque no habría ni tiempo ni fondos para afrontar cambio alguno. No nos extrañaría que
ese mismo cálculo lo haya hecho el
presidente culé antes de echarse el órdago de poner el cargo en juego. |
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Pero antes de que el Madrid pueda reventar el mercado veraniego con el fichaje de quién hoy día es considerado el mejor jugador del mundo, el Barcelona, que para eso es mesqueunclú, ya se le habrá adelantado. En un desesperado intento de calmar a esa famélica legión que actualmente es la afición culé, el todavía presidente Laporta y el aún secretario técnico Beguiristáin se han embarcado en una loca carrera de fichajes que recuerda a la política seguida hace un año, cuando a base de contratar nombres, que no hombres, como Abidal, Henry y otros, se intentó echar tierra sobre uno de las mayores bofetadas jamás recibidas por la entidad fundada por el suizo Gamper, y que superó en contundencia y sopresa a las dos ligas apañadas en Tenerife juntas. El resultado es de todos conocidos: una plantilla cara y descompensada que cerró otro año en blanco pero con un fracaso aún más estrepitoso que el anterior. Si encabezados desde la sombra por el mismo que aupó a Laporta a la poltrona, los promotores de la moción son respaldados por dos tercios de al menos un diez por ciento de los socios y se salen con la suya, se produciría el cese de la actual Junta y la convocatoria de elecciones. Quiénes no serían cesados son los jugadores que, a golpe de talonario y por cantidades excesivamente elvadas, hubieran sido fichados. Y hasta la celebración de elecciones y la constitución de una nueva Junta, los gestores del club no estarían habilitados para realizar fichajes. Se mire como se mire, parece que el Barça está echando a perder otra temporada antes de que empiece. El último de estos fichajes responde al nombre de Henrique, un cuasi infantil que hace un año estaba jugando en la segunda división brasileña. ¿Significa eso que el barcelona se prepara para la segunda división buscando jugadores adaptados a ella? Es posible, pero que no cunda el pánico. Según la prensa brasileña Henrique está considerado "uno de los futuros líderes de la defensa de la selección, junto a Thiago Silva (Fluminense), Breno (Bayern de Múnich), Alex Silva y Joao Miranda (Sao Paulo)". Brasil con una defensa con ¡cuatro líderes! Lo nunca visto. Ni en brasil ni en ninguna otra parte. Por lo general, las defensas, que suelen estar formada por cuatro jugadores, tienen, como cualquier grupo humano, un sólo lider. El mozalbete brasileiro vendrá a cubrir la plaza que todo el mundo había otorgado al racingista Garay, cuyo fichaje había sido anunciado por el club meses atrás en una operación en la que se habrían adelantado al Real Madrid o la Juve, quiénes también habían mostrado su interés por el jugador. Sin embargo el fichaje se abortó porque el Barcelona no tenía dinero para hacer siquiera frente a los primeros plazos de los 18 millones que se suponía iban a pagar por el jugador y que debían haberse efectuado en el mes de abril. En consecuencia, el Racing ha preferido traspasarlo al Madrid por una cantidad notablemente inferior, 10 millones, pero con el añadido de que el Madrid sí tiene dinero para pagar. Si se dejó de fichar a Garay, jugador de más garantías que un desconocido pero más barato Henrique, por problemas de liquidez, ¿de dónde han salido los 15 millones invertidos en Keita, los 29 que se llevará el sevilla por el traspaso de Alves, los 35 que pide Wenger por Adebayor o los 17 millones pagados por Martín Cáceres? Jugador, este último, destinado a tapar el hueco dejado por Milito que, mire usted por donde, al final resultó que no podía mantener el ritmo de un equipo que aspirase a todo, tal como aseguraba el cuerpo médico del Madrid, y ha acabado en el dique seco por mucho tiempo. ¿De dónde van a salir los 15 millones que se dicen cosaría el ruso Arshavin, a quién le ha bastado firmar un excelente partido en la eurocopa en los cuartos de final frente a Holanda para venderse proclamando su barcelonismo de toda la vida? En otro ejemplo de la excelente planificación de la Junta que todavía preside Laporta planificación puede acabar costando casi 30 millones cuando estaba valorado en 15. Está claro que el agente del jugador sabe con quién está tratando, de su necesidad de tapar con fichajes el desastre la situación del club ante el inminente desastre del seis de julio y de lo suelta que tienen la mano cuando manejan la cartera ajena. Por cierto, el interés culé por el jugador del Zenit fue el mejor aporte del Barcelona a la selección nacional durante la Eurocopa, muy por encima del realizado por Xavi, Puyol o Iniesta. Bastó que declarara su deseo de jugar en el Barça para que el temible ruso desapareció al siguiente partido, el que le enfrentó en semifinales al combinado de Aragonés. Desde luego parece tocado por la gracia para vestir la camiseta azulgrana, porque si algo ha caracterizado a los jugadores del Barça durante la Eurocopa es el desastroso papel que han llevado a cabo. Excepción hecha de los que defendían los colores de España, gracias a Dios. Pero basta recordar que Francia cayó elikminada por un penalti de colegial cometido por Abidal sobre Luca Tony y un gol de Rossi a lanzamiento de falta que desvió Henry, quién durante todo el torneo demostró que no vale ya ni para jugar competiciones entre comunidades de vecinos. Y fue una salida a por uvas del exbarcelonista Rustu lo que supuso la eliminación de Turquía en semifinales. De casta le viene al galgo. Pues todo el dinero necesario saldría según el siempre creíble panfleto Sport, de la flamante "operación salida", que es como allá arriba llaman a deshacerse de la morralla balompédica en la que han degradado supuestos cracks como Deco, Ronaldinho o Eto'o. Esa operación permitiría al Barça ingresar en sus arcas en torno a los 85 millones. Por ahora la realidad es que lo que han ganado por traspasos apenas alcanza los veinticinco millones: 9 que el Milan ha pagado por Zambrotta, seis que el Manchester City ha pagado por Giovanni Dos Santos y diez -sí, sólo 10 millones- que le han sacado por Deco al equipo del multimillonario Abramovich, acostumbrado a pagar cantidades desorbitadas por cualquier jugador. El Italiano recaló en el Barcelona por una cantidad muy superior y encima se trajo consigo al prejubilado Thuram, quién tras embolsarse durante estas dos temporadas un sueldo anual del que dicen habría rondado los seis millones limpios anuales, se marcha tras haber finalizado su contrato y dejando al club con cero títulos. No es el único. Por Ezquerro, que queda libre, o por Edmilson, que ha fichado con la carta de libertad por el Villarreal, el club no verá ni un céntimo. ¿Y qué podemos decir del mexicanito Giovanni, que no hace tanto se nos vendia como el sucesor de Ronaldinho? Pues eso, que es el sucesor. Porque la cantidad que pagarán, si es que alguien paga algo, por el otrora "mejor jugador del mundo" no será mucho mayor que la obtenida por el canterano. De los cien millones que se hablaba hace un año ahora se manejan cifras que rondan los 30. Pero los posibles compradores no son tontos. Por si fuera poco, y como consecuencia directa de la crisis en la directiva, en un intento de demostrar que están dispuestos a llevar a cabo la limpieza de la que tanto hablaban, Pep Guardiola, en su presentación oficial, devaluó aún más el caché del sonrisente brasileño al reconocer que no contaba con él, al igual que con Eto'o o Deco. Los únicos por los que se podría obtener algo y que gracias a esa declaración valen ahora menos que ayer pero más que mañana como ha demostrado el fichaje del luso-brasileño, tras haber protagonizado una Eurocopa más que meritoria, por el Chelsea. De dónde no van a salir es de la venta
de camisetas, porque valores estilísticos aparte -que, dicho sea de paso,
son nulos- la camiseta llama la atención por su pobreza. Carece de
cualquier cosa. Al menos cuando usaron un diseño similar en la temporada
del centenario,
es decir, una copia descarada de la camiseta del Basilea, se
molestaron en añadir un tono más en las mangas que rompían un poco la
monotonía bicolor. Ahora ni eso. Desentonaría en cualquier puesto de un
mercadillo. En el fondo es un homenaje al "hágaselo usted
mismo". Sin ribetes, sin adornos, ¿para qué gastarse el dinero?
Coja dos pedazos de tela y cosásela. Ellos son más que un club y
cualquiera tiene un sastre en su interior al que le faltaba una
oportunidad como esta para salir a la luz. Y total, si queda espantosa,
nadie va a notar la diferencia. |
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Cuando juega la selección es un deber no provocar divisiones entre los buenos aficionados, cualquiera que sea el club al que sigan. Es por ello que paramos la actividad de la web mientras España estuviera disputando la Eurocopa. Las polémicas sobre las disputas internas del Barcelona, sus fichajes o la desintegración de Laporta y su proyecto deben quedar aparcadas. La selección necesita que todos los españoles nos unamos en torno a ella. Durante esta competición, del Barça sólo interesan Puyol, Iniesta y Xavi, o cualquier otro jugador que los azulgranas aporten a nuestro combinado nacional, pero para apoyarlos. Afortunadamente, este paro se ha prolongado más de lo que cualquiera podría esperar. Tras las celebraciones, tras ver la rojigualda ondear en todas las ciudades del país, tras ver cómo los nuestros son ensalzados por toda España, volveremos con la web. Mientras tanto, que todos los españoles disfruten este triunfo como han hecho con los cuartos o la semifinal, unidos. Ya habrá tiempo de meternos el dedo en el ojo. Enhorabuena a todos los españoles de bien. Y a aquellos que reniegan de serlo, les deseamos que no se les haga muy pesado el tiempo que pasen escondidos recarcomidos por su frustración. |